La quiropráctica puede desempeñar un papel importante en el manejo del estrés al abordar las tensiones físicas asociadas con él. A través de ajustes quiroprácticos, se busca liberar la tensión acumulada en la columna vertebral y el sistema nervioso, lo que puede ayudar a reducir la respuesta al estrés. Además, al mejorar la comunicación entre el cerebro y el cuerpo, la quiropráctica puede contribuir a un equilibrio neurofisiológico que favorece la relajación y el bienestar general.